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Quimera
Revista Digital Literaria
Proyecto Financiado por el Fondo de Fomento del Libro y la Lectura, convocatoria 2020

Revista Quimera©Derechos Reservados 2020

¿Cuántos años han pasado desde  aquel entonces? Me abruman los recuerdos y el tiempo transcurrido me parece un sueño del ayer y  una instancia de vigencia personal.

Mi casa se llenaba de papeles, y no eran cuentas, sino la llegada de  revistas que enamoraban a todos. Allí sobresalían El Fausto y el Okey; en una de ellas venía el inolvidable personaje Condorito), la revista de educación agrícola, (uno de los nombres Pan Caliente) la revista Estadio, comprada por mi hermano futbolero, la revista Para ti, para el gusto femenino, y por supuesto El Peneca.  Si alguna de mis hermanas mayores,  buena lectora, se escondía para satisfacer su afición, al ser descubierta por mi madre, recibía un irónico reproche: “ya le llegó la correspondencia”.

Efectivamente, fue el imperio de las lecturas. Como no había luz eléctrica, brillaban las velas  y los candiles a parafina.  El mejor lector era mi padre, quien con un encanto infinito llenó mi imaginación de personajes invencibles, de guerras interminables y realidades de épocas de otro periodo, pero cercanas en mi interés por escucharlas. Allí imperaba el gigante Fierabrás, combatía el valiente Oliveros, subyugaba el osado Ricarte de Normandía y qué decir de los Doce Pares de Francia. Pese a las revistas y su incipiente modernidad, jamás opacaron las narraciones  de mi padre, quien,  con voz gruesa y  profunda, nos encandilaba a todos, Es recordable las  peticiones junto al fogón: papá, un cuento, papá.

Era tradición en la familia aprender a leer con El Peneca. Tal vez por eso le tuve mucho cariño hasta mi primera juventud y no he olvidado su trascendencia, que siempre me transporta a mi infancia campesina, tan llena de sueños y dislates.


MI LITERATURA INFANTIL

Jaime Herrera Román