Inicio Artículos Entrevistas Reportajes Reseñas Contacto
Quimera
Revista Digital Literaria
Proyecto Financiado por el Fondo de Fomento del Libro y la Lectura, convocatoria 2020

Revista Quimera©Derechos Reservados 2020

Editorial Ruta y Leyenda

El arte como herramienta de transformación social

Una editorial cartonera en la región de O’Higgins representa una propuesta lúdica y novedosa, que se ha ido consolidando los últimos dos años como una iniciativa cultural en constante reconversión. Ruta y Leyenda en un inicio se llamó Pulmari Ediciones, que en madzungun significa “hacer una cosa bien hecha diez veces”. Nació en el 2013 en el Centro Diurno de Rehabilitación Psicosocial de Rancagua, AFADIPS, donde su fundadora, la asistente social y escritora Erika Chalan, realizaba un taller de escritura terapéutica, “Experiencia Liberarte”, con las personas con patologías de salud mental y sus familias.  “Partimos con una premisa y la intención de probar de alguna forma que las artes son una herramienta de transformación social, y sin duda una ayuda en procesos terapéuticos”, refiere Chalan.

Al pasar los años, se cambió el nombre “Pulmari” por Ruta y Leyenda, que era otra iniciativa que se venía gestando relacionada a la narración oral y  rutas de turismo cultural  asociadas a leyendas en Machalí y Rancagua, que la escritora efectuó hasta el año 2019.

“Por ahí en el 2015, Leticia Sánchez Bustamante, Bibliotecóloga y  editora cartonera de Santiago, llegó a la Biblioteca de Machalí a hacer un taller para hacer libros cartoneros, con esto se completó nuestra editorial. Nos contó la historia de las editoriales cartoneras en Latinoamérica, fenómeno que inicia con Eloísa cartonera en el 2001 como cooperativa con un fuerte componente social”, explica Erika.


Se denota un fuerte acervo de rescate de la tradición en sus libros, tanto de temas como de autores nacionales y regionales, como Oscar Castro, por ejemplo.

Creer en los libros como herramienta de transformación, implica un rescate de quienes se consideran lo lograron de alguna forma, es por esto, que es importante la difusión de leyendas y autores con lenguajes más cercano, alejándose de academicismos y de la llamada Industria del libro, para acercarnos más a las personas. Una persona en situación de calle o privada de libertad recibe mucho mejor un libro de cartón o una lira popular que un libro de imprenta.

La figura de Oscar Castro se piensa muy difundida, no es así. En una de las rutas que realizamos de su vida y obra en Rancagua, llegó gente de Santiago, se bajaron en el terminal, se subieron a un colectivo y le pidieron al chofer que los llevara a la tumba de Oscar Castro, a lo que él responde que -El único Oscar Castro que conoce es el del Liceo-

Imagino que es una especie de plan secreto. Hay detalles de la vida del poeta cuentista que encuentro muy inspiradoras, al realizar la Ruta se espera que las personas se emocionen de alguna forma con su historia, que se rían con las anécdotas, y si conectan tal vez al llegar a casa lean alguno de sus cuentos o poemas, esto de manera inevitable favorece la reflexión, el pensamiento crítico y nos hace más humanos.

Imaginamos esto con cada idea que  se concreta en Ruta y Leyenda.

Además se desprende en sus trabajos un agudo énfasis en lo social, en los derechos de las personas…

Creo que esto se resume bien en la premisa editorial y también se explica porque trato en lo posible de ocupar métodos de Trabajo social en el trabajo editorial, tomándome muy en serio eso del “ejercicio libre” de la profesión, que en lo formal he desarrollado  intermitentemente en diferentes áreas, no he logrado quedarme mucho tiempo, es que algo anda mal en el sistema social en Chile, pero sin duda, estos trabajos enriquecen  la visión  centrada en las personas de la editorial, y ya sea en un programa de Sename o un centro de la mujer se intenta dejar alguna semillita, cuesta manejar el dolor, cargo sus historias para luego darles voz en los cuentos que escribo.


Llama la atención un título como “Blancanieves en el Valle de Cachapoal”. ¿Qué les motivo a hacer esta re-versión?

En el 2016, trabajé en un programa de Sename de la ciudad de Rancagua, y le insistí mucho a la directora para que el día del niño fuera diferente, entonces sumó mi propuesta de taller, que tenía como misión la creación de un cuento.

Las niñas y niños que han sido maltratados tienen en su mayoría, disminuida su capacidad creativa, entonces era mucho más fácil llevarles un cuento reconocido para que ellos lo modificaran a su gusto y a modo de ejemplo llevé esta adaptación de Blancanieves,  que tiene elementos muy locales, como que los enanos son mineros de la mina El Teniente, la mención de muchos oficios y  lugares de la Provincia del Cachapoal para que se sintieran  más identificados, la historia está centrada en la toma de buenas decisiones y en el libro incluyo un artículo que encontré sobre los efectos de la minería extractivista y un listado de actividades con la metodología de Paulo Freire para trabajar en familia.

En esa ocasión, las niñas y niños dibujaron y escribieron sus versiones de Blancanieves, y en casa leyeron el artículo y desarrollaron las actividades del libro. Un par de semanas después las madres, padres, abuelas y cuidadores  nos comentaban en el programa que se habían dado cuenta de muchas situaciones familiares nocivas. El libro hizo su trabajo.

Cuéntennos... ¿Cómo es el proceso de edición y publicación habitual en Ruta y Leyenda?

Con tantos años de ensayo y  errores, ahora tenemos más claridad de que se publica y que no. La idea de una publicación nace de algo que nos inspire, de una necesidad sentida y la intención de aportar positivamente a alguna problemática social.

Ruta y Leyenda, se convirtió en algo mucho más integral con esta claridad.

Puede ser una intervención social, una experiencia, una ruta cultural, un video, fotografías, encuentros o una feria. Experimentamos con estos elementos, códigos QR de nuestros videos en los libros, la narración oral de historias en una ruta, exposiciones cartoneras de fotografías y poemas en la calle interviniendo la ciudad, todo podría ser un potencial libro si cumple con provocar de alguna forma.

Durante mucho tiempo ustedes publicaron la revista “La Pequeña lira” en Machalí, la que aún se recuerda con cariño…

La Pequeña Lira me llena el corazón hasta ahora, partió como una investigación de patrimonio en Machalí y pasó a ser una especie de misión de vida, si no los escuchaba sentía que todo se iba a perder.  Estuve tres años compartiendo con los más sabios de Machalí, los ancianos me contaban sus historias, con más de alguno me paseaba del brazo por la plaza, Don Camilo me enseñó a bailar cueca, “El Tarzán” me contaba historias de Sewell, Don Oscar Feliú y el cine de Machalí, Don Germán Ruz con su especial humor, a Don Guillermo Ulloa dibujante del arco del cerro San Juan, le terminé publicando un libro. Muchos de ellos ya no están, y sigo debiendo publicar algunas de sus historias.

En esta urgencia de que se podían ir en cualquier momento, hice una selección de historias y con la ayuda de los Cantores a lo Poeta Luis Carreño y Javier Peña “El Quiltro” se les dio forma poco a poco entre el 2015 y el 2018 a esta selección de 10 folletos literarios de Machalí y Rancagua. Luis, en uno de sus talleres me dijo que tenía que empezar a escribir las liras, y me enseñó a escribir romances. En cuanto a las y los artistas visuales participaron desde San Fernando a Valparaíso, incluyendo a Don Germán Ruz que aparece en dos liras.

No descarto retomar La Pequeña Lira en algún momento, además tiene el valor de provenir de fuentes orales directas, pero también hay que mover recursos, en un folleto al menos trabajan tres personas y si una se entusiasma, como pasó en ese tiempo, que empezamos a armar encuentros comunitarios de Canto a lo Poeta, de cuenteros y mentirosos,  la noche de San Juan y se van sumando muchas más personas.  Al menos esta colección me hace pensar en que una no está tan sola en este mundo, todos los que participaron son recordados como buenos amigos.

¿Cuáles son los futuros planes y proyectos de la editorial?

Desde el 2013 hasta ahora, muchas personas han colaborado en la editorial: Escritoras, Poetas, Artistas visuales, Diseñadores, Trabajadores sociales, Cantores a lo poeta y Gestoras culturales, me gustaría aprovechar de agradecer profundamente a todas y todos, sin ellos no habría aprendizaje, ni la madurez que ahora tiene Ruta y Leyenda, que seguro coincide con una madurez personal.

Actualmente, trabajo con Rodrigo Selles Ferrés,  fotoperiodista con muchos años de experiencia y una marcada visión social, mi compañero de vida hace más de un año. Rodrigo es tan disperso como organizado, al igual que yo, y de esta forma extraña forma hemos concretado muchas ideas.

En el futuro cercano, inauguraremos una pequeña tienda, dándole  un poco la pelea a esta mirada industrial y capitalista del arte y la cultura, con un modelo económico que nos pueda sustentar como familia y a la vez nos permita continuar con nuestros proyectos en esta surreal época de pandemia. Así que, coincidiendo con el día del libro 2020 partimos con el “Taller 145” en plena Feria de Abastos de Coquimbo, al lado de la Caleta de Pescadores con quienes también nos estamos haciendo amigos. En el Taller venderemos frutos del país, nuestros libros, fotografías, haremos talleres, probablemente nos entusiasmemos y sea un pequeño centro cultural comunitario. Es difícil proyectarse mucho más allá en el tiempo, pero está la claridad de que hacer libros sea como respirar.


rutayleyenda@gmail.com