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Quimera
Revista Digital Literaria
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El mundo de Paz Corral

Oralidad en busca de

permanencia

Vladimir es un vampiro.  Es un niño vampiro. Todos en su familia le dicen Vladi. Vladi  tiene 10 años (siempre) y no sueña con cuellos a los que hincar el diente, ni con noches sin luna donde pueda volar con sus alas de murciélago. Sueña con tener su propio programa de baile en televisión.


El  párrafo inicial de "El vampiro niño que soñaba con bailar" (Zig-Zag, 2012), primer libro publicado por la escritora Paz Corral Yagnam,  refleja de manera consecuente la senda trazada en su obra posterior. Ovallina de nacimiento, criada por un abuelo cinéfilo y aficionado a contar historias, la autora desarrolló desde muy temprano la afición por  escuchar, leer y relatar, formándose finalmente en la disciplina de la narración oral. "El vampiro niño que soñaba con bailar", de hecho, formaba parte de su repertorio como cuentacuentos. Si bien en un comienzo se negó a escribir, terminó cediendo a la presión de amigos y conocidos, y presentó el manuscrito a la editorial Zig- Zag, donde hoy trabaja. Para  su sorpresa, este fue aceptado dentro de una colección llamada "Lectorcitos". Desde entonces, ha escrito y publicado otros 4 libros ilustrados, configurando una producción literaria profundamente influida por el oficio "cuentero": precisión en el  lenguaje y  abundancia de la acción directa, enriquecida con exclamaciones y elementos de humor. Una prosa susceptible de ser disfrutada mediante la  lectura en  voz alta, proceproceso que difumina  la barrera entre la narrativa oral  y la  escrita.  

¿Yo, celoso?  2016

Define la propia Corral: "Un narrador arma su oficio contando historias, pero también necesitas a alguien que te corrija, que te vaya enseñando a interpretar las historias, sin caer en la actuación. Si bien toda narración tiene algo de escénico, la línea de la cuentería en que yo me ubico es la que narra historias y la palabra es la protagonista".  

Un enfoque literario donde dicha palabra vocalizada apela a un sentido de permanencia, y a veces también de contingencia, a través de lo escrito. Según  el  español Xabier P. DoCampo: "La narración oral es la primera experiencia literaria del individuo y, consecuentemente la primera experiencia de lenguaje literario. Incluso se podría hablar de experiencias superpuestas, ya que el propio lenguaje es en sí mismo una experiencia. Es muy probable que ahí, en ese carácter de experiencia literaria que tiene el hecho de escuchar una narración oral, se encuentre la explicación a esa tendencia a fijarse en la memoria que tienen las imágenes y las palabras y a permanecer a través del tiempo".

El propio camino escritural de Corral se decanta  influenciado por sus propias lecturas y experiencias de niña (incluyendo las de "escucha"), corporizando así un  fabulario poblado de personajes provenientes de los cuentos clásicos (Perrault, Grimm), pero a la vez  cruzado de manera transversal por aquellos conflictos infantiles cotidianos que los hacen cercanos a su público objetivo. Primero oyentes, hoy lectores. Temáticas como la importancia de la higiene ("Casimiro Casilimpio, 2012);  la inseguridad ("¡Traca traca, qué alaraca!", 2013), o los celos incipientes y  los sueños por cumplir  ("¿Yo, celoso?",  2016) ocupan un rol  primordial   dentro de sus historias.  


 Caperucita Roja y Abuelita, detectives privados 2. 2017

En definitiva, estamos ante el trabajo de una escritora infantil cuya prosa sencilla y cómplice, plena en recursos provenientes de la tradición oral, se traspasa al discurso escrito de una manera diestra, apoyada a su vez por una nutrida imaginería visual, superando así las limitaciones de su propio origen.  

J

¡Traca traca, qué alaraca! 2013