Inicio Artículos Entrevistas Reportajes Reseñas Contacto
Quimera
Revista Digital Literaria
Proyecto Financiado por el Fondo de Fomento del Libro y la Lectura, convocatoria 2020

Revista Quimera©Derechos Reservados 2020

Doñihue, umbral

de mis recuerdos

de Mario Noceti Zerega

Tengo una deuda impagable con mi amigo Mario Noceti Z. El año 2008, en San Fernando, tuvo la gentileza de presentar mi novela “La guerra de los gallos”, con una exposición maciza en la que demostró la sapiencia del maestro versado en el análisis literario, campo en que se mueve con inusitada destreza.

Había leído sus “Pinceladas pichileminas” y “El ramo de huillis y otros cuentos”, y salvo algunas frases deslizadas al desgaire, no le había proporcionado un merecido comentario escrito. Razones hubo muchas, -mi distanciamiento por cambio de domicilio entre otras – pero ninguna impedía que prolongara mi silencio. Hoy puedo otorgarme el tiempo para leer esta nueva obra nacida al compás de los viejos recuerdos e hilvanar estas –quizás- no acertadas palabras, como respuesta a la gentil visita y regalo que me hiciera el entusiasta  y excelente  escritor hace algunos imparables años.

Mario Noceti dispone de la gran habilidad para recomponer la historia de una pequeña comuna de nuestra región, Doñihue, dotada de un pasado repleto de las inolvidables vivencias que dan el “color y el calor local a una comunidad”. Es una mirada transparente, pese al hollín de las locomotoras y las polvorientas callejas de aquel entonces. A veces creo percibir un lamento por la historia que se fue y la que hoy empieza a escribirse. Aunque llega hasta el “umbral” en sus recuerdos, creo que logra penetrar en la esencia profunda de la vida pueblerina, vital y trascendente. Es que Mario Noceti es un gran cronista y sabe reunir con paciente sabiduría la recíproca comunión del hombre con su entorno.

En alguna parte leí –sería mentir si se la atribuyo a este u otro autor- la siguiente expresión: “Describe la aldea y habrás descrito el mundo”. Pues bien, en las páginas de esta obra, Mario Noceti  acoge con benevolencia a cuanto cristiano se cruzó en su camino. No se observan disonancias, aunque no era partidario de U.P. Hay descripciones amables de innumerables personajes y el relato de experiencias propias o ajenas a través de la lente de agudo observador, y le dedica unas líneas muy entrañables a la fundación del Liceo de Doñihue. ¿Qué hacían profesores en viaje desde Graneros a ejercer en los andurriales doñihuanos? Eran los tiempos en que el ejercicio docente se desempeñaba como un apostolado. O mores, o tempora!

No podían faltar las alusiones a la Iglesia Católica, -imposibles olvidarse en la pluma de Mario Noceti- las devociones a la Virgen de la Merced, los sacerdotes que oficiaron en Doñihue y el secuestro del Padre Daza, anécdota de indudable simpatía. En comunidades pequeñas, la vida se desenvuelve en torno a la religión, el trabajo y el comidillo popular. ¿Qué más?

La descripción de la casa de los tíos, solar invadido por una profusa vegetación, es una obra maestra por la acumulación de detalles. Con un lenguaje preciso, no exento de pretensiones literarias, no deja nada a la sombra. Hasta las ingratas galegas ocuparon un par de reglones. Pero me quedo con el peumo, de fruto dulce y cuyo cuesco servía para hacer rosarios. (A lo mejor es un invento mío).

Al leer estas páginas, he recordado unos versos de Antonio Machado: Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla/ y un huerto claro donde madura el limonero…

O bien, el bello poema de Nicanor Parra “Hay un día feliz”, escrito en romance heroico: A recorrer me dediqué esta tarde/ Las solitarias calles de mi aldea/ Acompañado por el buen crepúsculo/ Que es el único amigo que me queda…

Mario Noceti, como sagaz observador del acontecer humano, la intrahistoria como lo define Unamuno, entrega un cálido desarrollo para destacar los relieves que caracterizan a Doñihue: la chamantería, el aguardiente y el chacolí. Hasta el Papa Juan Pablo II, en su visita a Chile, se llevó tejidos de manos doñihuanas. Somos universales diría un doñihuano brindando con medio pato de chacolí.

Una gran obra de Mario Noceti Z., destinada a ennoblecer y enriquecer la literatura regional. Felicitaciones.   


Jaime Herrera Román

Profesor de Estado en Castellano