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ENTREVISTA

Juan Pablo Espinosa Arce, autor

“Mi propuesta narrativa o poética, también diría teológica, pasa por hacer significativo lo que intento decir”


Licenciado en Educación, este autor es Profesor de Religión y Filosofía por la Universidad Católica del Maule y Magíster Candidato en Teología Fundamental por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Artífice de  numerosos artículos sobre sus áreas de especialización (Teología, Filosofía, Educación, Educación Religiosa, Educación Latinoamericana, Fenomenología) tanto en Revistas chilenas como también en revistas extranjeras.  

Su   poemario “Miradas desde la ventana” ( Rancagua, Primeros Pasos ediciones) reúne versos escritos en diferentes momentos y con distinta intención, pero unidos por el espacio vital que los vio nacer: una ventana, un entrecruce de caminos, con la consiguiente búsqueda de los detalles y de la belleza de Dios que se deja ver en la realidad más cotidiana y en el reflejo de todas las cosas.


En un mundo actual tremendamente laico... ¿Siente que representa un desafío ser un autor católico (por no decir cristiano)?

Yo diferenciaría entre laico y laicismo. Lo laico, por definición, indica lo contrario al estado clerical (sacerdotes, religiosas, religiosos). Yo soy laico, por tanto escribo como cristiano laico de tradición católica. Incluso, el sentido de lo “laico” también viene a aportar que existen diversas formas de comprender la realidad, entender lo que es la Trascendencia o el Misterio (lo que nosotros llamamos Dios). En ese sentido, lo laico no tendría su complejidad.  Quizás lo que estamos reconociendo con más fuerza es un determinado tipo de laicismo, es decir, un cierto tipo de reducción en el número de miembros de una determinada confesión religiosa, sobre todo en lo referido a la Institución. Ahora, esa crisis de lo institucional también ha recorrido lo social, lo político, lo económico y, en este caso, lo religioso. Pero, es sugerente darnos cuenta de cómo las búsquedas de la espiritualidad continúan estando. Recuerdo al autor Albert Nolan que, hablando del individualismo creciente de nuestro tiempo, recuerda que aún así existe en cada uno de nosotros el anhelo de un proyecto mayor de sentido.

Siento que escribir como laico no lo percibo como un desafío en cuanto no se pueden decir cosas. Sí percibo un desafío en cuanto la escritura, cualquiera sea, y en particular mi propuesta narrativa o poética, también diría teológica, pasa por hacer significativo lo que intento decir. En ese sentido sí reconozco un desafío, que en realidad es un desafío permanente.


Tiene usted un abundante currículum como articulista en Revista Rumbos…¿Cómo fue el salto a la creación poética?

Rumbos ha sido una colaboración permanente con la Diócesis de Rancagua, que es mí Iglesia. Con ellos estoy escribiendo desde el año 2013 más o menos. Pero también he podido escribir columnas en distintos portales, tanto nacionales como extranjeros. Por mi trabajo como profesor universitario he desarrollado varios artículos o paper académicos que se han publicado en revistas científicas y de mi especialidad profesional y también varios capítulos de libros. El salto a la creación poética lo entiendo como la búsqueda de nuevos lenguajes o de formas simbólicas que me permitan ahondar en la comprensión del mundo, de lo que somos como seres humanos y de quién es Dios, cómo actúa y cómo podemos relacionarnos con Él. Estos tres elementos (mundo, ser humano, Dios), son los grandes objetos de estudio de la teología y la filosofía, que son mis áreas de formación tanto en el pregrado como en el posgrado.

La creación de este lenguaje poético también nació por la lectura de algunos poetas y poetisas, lecturas que surgieron de la misma teología y filosofía. Siento que por allí se abrió el camino para este “salto”, aunque preferiría no hablar de salto, sino más bien de un camino en medio de otro camino, de un cierto tipo de bifurcación, ya que los poetas (en muchos casos) fueron teólogos o filósofos, y muchos teólogos, filósofos, pensadores y pensadoras asumen versos y pensamientos poéticos para fundamentar sus argumentos o reflexiones.


¿Está de acuerdo con la postura tradicional que rescata la presencia de Dios en lo pequeño y cotidiano?

Quizás no estaría de acuerdo con el concepto de lo “tradicional”. ¿Qué es lo tradicional, o por qué hablamos de, por ejemplo, “tradicionalismo? En teología, por ejemplo, usamos el concepto griego de “paradosis” el cual significa tradición. La tradición nosotros la entendemos como la entrega de determinadas formas de conocimiento, de aprendizaje, de modos de ser, de modos de hablar. Todos, de alguna manera, estamos amparados por una tradición. En el pensamiento teológico, aunque bebemos de una misma fuente, a saber, el acontecimiento de Jesús de Nazaret, en quien reconocemos a quien da plenitud a nuestra vida, aún así reconocemos también la presencia de pluralidad de tradiciones o de modos de pensar, celebrar, construir pensamiento. Por ello, yo no pensaría en “posturas tradicionales”, en el sentido de pensar cómo uno sólo se ancla en un sistema cerrado.

El reconocimiento de Dios en lo cotidiano no es patrimonio de una única tradición, entonces por ello no hablaría de “lo tradicional”. Más bien diría que el modo de pensar a Dios, de reconocerlo, de abrazar esa experiencia de plenitud, responde a diferentes registros y que, entre dichos registros, se puede ubicar esta visión más cotidiana, aún sabiendo que no es la única forma de visión. Yo siento que eso hace atractiva la experiencia de Dios: saber que Él continúa siendo Misterio, aquello inabarcable y que, nuestras palabras que son limitadas, no podrán nunca abarcarlo totalmente. El que quiera pensar que a Dios se llega por un camino finalizado, no está pensado en Dios y se está construyendo una imagen desvirtuada de ese mismo Dios. Caería más en la figura del “ídolo” o del objeto, es decir, en una construcción (o destrucción) personal e ideológica de Dios.


Aterrizando aún más la pregunta en su obra poética, en “Desde Mi Ventana” se percibe lo divino incluso en los poemas más mundanos. ¿Se trata de un asunto de fe?

Cuando cursé mi Magíster en Teología en la Universidad Católica de Chile, casa de estudios donde actualmente trabajo, escuché a uno de los profesores que la fe era una sensibilidad para mirar el mundo. Yo creo que esta pregunta, que va íntimamente unida a la anterior, pasa por pensar cómo la fe, en esencia, es esa visión. En lo mundano hay rastros de Dios, porque el momento fundamental de la fe cristiana es la Encarnación. El Evangelio de Juan lo expresa de manera bella y poética: “el Verbo de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros” (Juan 1,14). La Palabra eterna de Dios, Jesucristo, asumió la humanidad, la historia y el mundo. Para el cristianismo el mundo y el devenir de la historia constituyen el espacio en donde Dios se ha querido manifestar y entrar en comunión con los seres humanos. Es más, el mundo es creatura de Dios. Por lo tanto, pienso que la visión cristiana está llamada a generar ese vínculo entre lo divino y lo mundano, entre la historia y Dios, entre el cuerpo y el espíritu. Nótese que ocupo el “y”, y no el “o”. Es decir, no es “mundo o Dios”, “espíritu o cuerpo”. No. El cristianismo es una antropología de la integración, porque en Jesucristo mismo se ha unido lo humano y lo divino. Pienso que por ahí va ese desafío de construir una poesía que, incluso en ese “registro mundano” permita abrir una puerta a la fe, a lo Trascendente, al Misterio. Y, por ello, sería un asunto de fe.


¿Cómo se gestó inicialmente este volumen de poesía?

Siempre tuve la intención de escribir un libro. Amo los libros, los tengo cerca y son mis herramientas de trabajo. Ahora, la gestión particular de este libro representó una auténtica locura, pero una locura hermosa y que me ha dado mucha alegría. Siempre intenté escribir poesía y como conté más arriba, la poesía siempre estuvo rondándome por los estudios teológicos y filosóficos. Pero era poesía muy inicial (de hecho este es el primer volumen) y muy exploratoria. Y eran versos que tenía escritos y muy diseminados en varias agendas y cuadernos, también en redes sociales donde me atrevía a escribir algo. Pero, con la pandemia, que ha sido un tiempo donde uno ha pensado mucho y  ha mirado la vida (o ha tratado de mirar la vida) desde otro espacio o desde otro registro, me pregunté: ¿y por qué no? Y apareció Primeros Pasos Ediciones en mis recuerdos, esto porque conocía el nombre y había conocido otros títulos de la editorial. Consulté a Patricio Vidal Toro, editor de Primeros Pasos (a quien desde aquí agradezco) y así se concretó el proyecto.


Luego, fue buscar esas poesías diseminadas. Una vez hecho ese proceso, leerlas, modificar algunas, ordenarlas. Y luego vino el nombre: “Miradas desde la ventana”. Como cuento en la presentación del libro, mi pieza de trabajo tiene un gran ventanal que da hacia la plaza de los Héroes en Rancagua. Este espacio y por la pandemia se transformó en mi sala de clases. Siempre he vivido en este mismo lugar y estas ventanas hacia “el centro” son mis marcos vitales cotidianos. Entonces, siento que fue el nombre más “idóneo”. Y, luego, fue la fotografía. El poemario tiene una foto del atardecer, casi noche, sobre la Plaza de los Héroes, foto que tomé desde el pasillo donde está el departamento. Es una fotografía que marca ese atardecer que me enamora ver desde mi ventana. Por ello, siento que todo lo que está en este poemario supone un contar lo que ha sido mi propia experiencia tanto creyente, como habitacional, como pedagógica y claro, humana.


Tomás de Kempis nos aconseja en "La imitación de Cristo" (escrita varios siglos atrás): "Atender  a qué es lo que se dice y no a quién lo dice". ¿Puede aplicarse tal afirmación a su obra, para desligarnos que estamos ante un autor que a su vez es profesor de religión? (mensaje vs mensajero en prosecución del disfrute pleno de su trabajo)


Una persona en redes sociales me preguntó si la poesía del libro era poesía mística. Siento que puede haber un cierto tipo de “prejuicio” o ideología detrás de eso “místico” o de que un profesor de religión, un católico construya “poesía”. Yo siento que la duda o pregunta siempre estará de que si lo que se encontrará es poesía religiosa. Yo lo único que podría hacer es invitar a leer los poemas y que las palabras comiencen a fluir teniendo estas imágenes poéticas como pretexto de la conversación.


Como escritor y teólogo…¿Reconoce cierta influencia en su trabajo escritural ( artículos y poemas)  de figuras como San Agustín y otros intelectuales cristianos?


Sin duda hay una influencia, y no solo de pensadores cristianos, sino que también de teólogos, filósofos, pedagogos y otros intelectuales que han ido marcando mi propia reflexión. De hecho, en varios de los poemas el lector podrá encontrar un confrontar. Esos poemas nacieron por las lecturas de esos autores y de pensar alguna imagen que me ayudara a pensar un verso propio. Quizás, ese confrontar puede ayudar a que los lectores puedan buscar esos nombres o rostros de poetas y pensadores y conocer esas grandes obras. Nosotros somos parte de una tradición y nuestra tarea es dar continuidad a eso que hemos recibido.


¿Cuál será el próximo peldaño dentro de su carrera como escritor?


Siempre estoy escribiendo. Trato de proponer una o dos columnas mensuales, aunque a veces el tiempo no alcanza. Necesito la escritura de manera constante. También tengo un podcast llamado “Palabras Teológicas” el cual puede ser escuchado en Spotify. Hace pocos días fue el lanzamiento de un libro que escribí sobre teología, el cual se titula: “Pequeña teología de la incertidumbre”, y que fue editado por Ediciones del Pueblo (2021). Actualmente estoy cursando mi Doctorado en Teología, tarea que requiere escritura constante. Y, en el ámbito poético, tengo la idea de ofrecer un segundo libro el cual (y sin adelantar mucho) tiene como espíritu un movimiento estético y humano de bajar hacia la plaza. En el primero miramos desde la ventana y en el segundo, la idea es bajar hacia la plaza. Ese movimiento de descenso es lo que pienso tendrá mi segundo poemario.

 


Miradas desde la ventana | Juan Pablo Espinoza Arce – Editorial Primeros Pasos (ppediciones.cl)